Canciones  
 
L
La Adelita
La barca
La barca de oro
La Bartola
La Bikina
La borrachita
La cama de piedra
La enramada
La flor de la canela
La gloria eres tú
Lágrimas negras
La ley del monte
La llorona
La mano de Dios
La Martina
Lamento Borincano
La nave del olvido
La negra noche
La noche de mi mal
La noche de tu partida
La noche y tú
La puerta
La que se fue
La retirada
Las rejas no matan
La tertulia
La toma de Zacatecas
La última curda
La última noche
Libro abierto
Llegaron los gorrones
Luz de luna

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LAMENTO BORINCANO

Sale loco de contento,
con su cargamento para la ciudad,
¡ay! para la ciudad.
Lleva en su pensamiento
todo un mundo lleno de felicidad
¡ay!, de felicidad.

Piensa remediar la situación
del hogar que es toda su ilusión, sí.

Y alegre, el jibarito va cantando así, 
diciendo así, bailando así por el camino:
"Si yo vendo la carga, mi Dios querido
un traje a mi viejita voy a comprar".

Y alegre también su yegua va
al presentir que aquel cantar
es todo un himno de alegría;
en esto le sorprende la luz del día
y llegan al mercado de la ciudad.

Pasa la mañana entera sin que nadie
quiera su carga comprar
¡ay! su carga comprar.
Todo, todo esta desierto,
el pueblo esta lleno de necesidad
¡ay! de necesidad.

Se oye este lamento por doquier
en mi desdichada Borinquen, sí.

Y triste, el jibarito va llorando así,
pensando así, diciendo así por el camino:
"qué será de Borinquen mi Dios querido
que será de mis hijos y de mi hogar".

Borinquen, la tierra del Edén,
la que al cantar, el gran Gothie
llamo la perla de los mares,
ahora que tú te mueres con tus pesares
déjame que te cante yo también.

Autor: Rafael Hernández

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"Yo soy un humilde
cancionero y
contarte quiero,
una historia
humana."

Álvaro Carrillo