Canciones
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LA ÚLTIMA CURDA
Lastima, bandoneón, mi corazón
tu ronca maldición maleva;
tu lágrima de ron me lleva
hasta el hondo, bajo fondo,
donde el barro se subleva.
Ya sé, no me digás: tenés razón;
la vida es una herida absurda
y es todo tan fugaz
que es una curda nada más
mi confesión.
Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿No ves la pena que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te hago daño!
¡Ya se que te lastimo
llorando mi sermón de vino!
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón
al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo;
marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño
¿No ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?
Contame tu condena...
Letra: Cátulo
Castillo
Música: Aníbal Troilo
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